
Foto Diario El Mundo
Hoy Venezuela se levanto contenta. Más contenta y alegre de lo normal, y eso es difícil en un país, que a pesar de todo, es inmensamente alegre. Venezuela el día de ayer 2 de diciembre de 2007, ha dado una muestra increíble de democracia, a nivel interno y al mundo.
Cuando la mayoría de los países de Latinoamérica eran azotados por dictaduras de extrema derecha (censura, asesinatos y tortura), Venezuela gozaba de una ”saludable” democracia. Y más allá de la democracia formal, de ir a elecciones y votar, tener prensa libre y todas esas cosas, el venezolano es democrático de por si, le encanta expresarse, decir lo que piensa, participar, no quedarse callado. La gente de Venezuela no tiene miedo. Y lo impresionante es que, aunque el nivel medio personal de violencia del venezolano puede ser un poco más alto que lo normal, las cosas aquí terminan resolviéndose de forma tranquila y en paz. Los golpes de estado se hacen con amenazas vía celular, Chávez grita e insulta y la gente termina por no escucharlo y aburrirse de su discurso, los enfrentamientos más fuertes entre los dos bandos terminan como escaramuzas anecdóticas (no siempre).
Venezuela es un país que le encanta la paz. Aquí los grupos guerrilleros y sus principales lideres, se dieron cuenta hace mil años que ese no era el camino. Los golpes de estado que dio el mismo Chávez, con sus muertos incluidos, duraron poco tiempo y la sindéresis de los líderes militares rebeldes se impuso para evitar un derramamiento de sangre mayor e inútil.
Con todo esto quiero decir que Venezuela es un país con hombres y mujeres pacíficos, profundamente democráticos, increíblemente flexibles (sobre todo en sus posiciones políticas). Dominar este país es imposible. Su desorden natural, la felicidad de su gente, lo despreocupado que somos (nuestra mejor virtud-defecto), esa ideología bolivariana que no sabemos muy bien que es, pero que forma parte de nosotros, logra que el más derechista tenga unos milímetros de izquierda en su sangre. Esto último es difícil de explicar, pero se traduce en lo que yo llamo “sindrome del pana”: el ingeniero que toma cervezas con sus obreros de igual a igual, o del profesor universitario con PhD que se va de rumba con sus estudiantes, o del empresario capitalista que no tiene ningún problema de ir a jugar béisbol con sus empleados, del general que tiene que aceptar al cabo como novio de su hija, etc. Eso no quiere decir que no existan hijos de puta, los hay y en cantidades para exportar (los tenemos de derecha, centro e izquierda).
Cuando el mundo perdió las esperanzas en Venezuela. Ocurrió que viene la gente y se sale del guión. Ocurre lo inesperado. La gente va y vota y bota un proyecto mesiánico continental a la basura. Le da una demostración de civismo a Hugo Chávez y lo ubica.
Ahora le toca gobernar el país, darse cuenta que para lograr el sueño de Bolívar de una América del Sur unida, se tiene que ser democrático, arreglar los problemas internos, dejar de pelar con sus compatriotas y gobernar. Tan simple como eso: GOBERNAR, desarrollar el país, dar mejor y más educación a la gente, más cultura, más ideas y por supuesto, distribuir mejor el ingreso petrolero. Dejar atrás tanto cliché de socialismo ruso o cubano. Si quieres crear un socialismo siglo XXI, crea una vaina democrática, amplia, para todos, sin dogmas. ¿Eso no es lo que dice el eslogan principal?: Venezuela es de todos.
Yo siempre he pensado que el problema de este país no es Chávez, el es una simple consecuencia de tantos malos gobiernos adecos (social democracia) y copeyanos (democracia cristiana). Ahora se suma algo insólito, Chávez es una consecuencia de Chávez (porque ya lleva gobernando 9 años). Venezuela hoy está contenta porque se le dio un parao (así decimos acá) a las cosas absurdas de la política. No necesitamos un Mesías eterno que se muera de viejo gobernando un país. No necesitamos insultos y gritos todos los días. No necesitamos división y odio. Necesitamos un gobierno de centro izquierda que le de oportunidades a todos, que use el dinero del petróleo para que todos seamos más felices. Dejarnos de tanta paja y hacer las cosas. Todos somos responsables y todos tenemos el poder de hacerlo. El triunfo de ayer fue una muestra de cómo es posible hacer las cosas.
Que bueno que ayer se mandaron varias cosas a la mierda. Se le dijo que No también a la oposición idiota, radical y absurda. Esa oposición llorona que grita por un fraude de mentira, ya no existe más. Ahora lo que tenemos es una sonrisa en los rostros y la posibilidad de un mejor futuro. Ojala todos lo entiendan y nos reconciliemos. Que los opositores acepten a los chavistas y los chavistas acepten a los opositores, y por una vez en la vida usen el sentido común y se den cuenta que la gente no es Chavista no es Opositor, que eso no es lo importante, que somos personas con los mismos derechos de creer en algo y vivir mejor. No tenemos porque aplastarnos mutuamente, sobre todo si somos 50% y 50%. Ningún grupo va a desaparecer al otro, por más nazis que sean.
Así que señores, señoras, y gente del jurado: ¿Por qué no construimos un mejor país entre todos?
PAGINA ACTUALIZADA EL 01/12/2008